Cada opinión
polar nos coloca en el mismo polo o en el opuesto:
- Este tipo es muy lento para trabajar… yo me alegro de
trabajar rápido.
- No seas tan formal y sentémonos a conversar!! …
yo soy flexible.
- No se puede colaborar con una persona tan cerrada… yo
soy abierto
Dos
extremos de lo mismo
Estos polos
son en realidad, los dos extremos de lo mismo. La diferencia
entre ambos consiste en diversos grados.
Por ejemplo: el calor y el frío son percibidos como opuestos,
cuando en realidad son sólo diferentes grados de temperatura.
En un termómetro es imposible discernir dónde
empieza el calor y dónde termina el frío. Y lo
más interesante es que lo que es calor para mi, puede
no serlo para otra persona.
“Todo
es doble;todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los
semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos
son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado;
los extremos se tocan; todas las verdades son semiverdades;
todas las paradojas pueden reconciliarse" (1) “El
kibalión”. Es un estudio sobre la Filosofía
Hermética del Antiguo Egipto y Grecia
El pensamiento
polar nos aleja del eje que une a un polo con el otro. Descubrir
ese eje es la clave para encontrar los grados intermedios entre
un polo y otro.
El eje que une los polos ya no es un comportamiento, sino una
cualidad o abstracción (como la temperatura). Contiene
en sí, tanto el aspecto positivo como el negativo.
El pensamiento
polar nos deja sin opciones, nos deja sin los grises
Recuerden
la “escala cromática”, como la que se ve
aquí debajo. Si yo doy por sentado que el BLANCO es bueno
y el NEGRO es malo,… ¿Cuántos cuadritos
tengo que anular, para quedarme sólo con los buenos?

La respuesta es “Todos menos el blanco”. Ya que
sólo el primer cuadrado es blanco puro, los demás
tienen negro.
Si llevamos
este concepto al trabajo de equipo:
- Si yo considero mi comportamiento como bueno, y el opuesto
como malo, me será difícil, casi imposible encontrar
comportamientos intermedios.
Cuando
nos polarizamos buscamos el consenso como una manera de “estar
de acuerdo”. Y esto se transforma en un conflicto cuando
pretendemos cambiar al otro.
El Pensamiento Reversible
Si el pensamiento
polar nos deja estancados, polarizados y detenidos, el pensamiento
reversible nos pone en movimiento. Nos hace pasar con comodidad
de un polo al otro abriendo las opciones que estaban fuera de
nuestra vista.
“Todo
fluye y refluye; todo tiene sus periodos de avance y retroceso;
todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo;
la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que
la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación"
(1) “El kibalión”.
Entrenar
el pensamiento reversible permite:
• Ver los defectos y a la vez los talentos
• Ver la ventaja y a la vez la desventaja
• Ver el logro y también el riesgo
•
Es darse cuenta que si me especializo en una habilidad, me desentreno/olvido/desprecio
la contraria
• Es darse cuenta que cuando me identifico con una cualidad,
me alejo de los que no la tienen.
Usando
el PENSAMIENTO REVERSIBLE en la vida cotidiana:
El pensamiento
reversible es una manera de pensar flexible, que no busca quien
tiene razón sino que procura localizar más de
dos vías de acción en cada situación.
Es la posibilidad
de pensar los dos polos a la vez:
un aspecto de una cuestión y también su opuesto,
de modo que queda entre ellos una cantidad importante de opciones
Lo aplicaremos
en resolución de problemas y también en conflictos
emocionales. Cuando el pensamiento reversible se hace hábito
lo aplicas constantemente, ya que es una manera integral de
pensar.
Le he llamado
pensamiento reversible porque, al igual que una campera reversible
se puede usar con comodidad en sus dos lados. La metáfora
de la campera nos hace dar cuenta de que “existen”
dos lados y que uno se puede sentir cómodo en cualquiera
de ellos. Al encontrarle ventajas a uno y otro modo, habilitamos
mentalmente ambas opciones
El
pensamiento reversible tiene 3 pasos:
1. Encontrar los dos polos que chocan en el conflicto
2. Definir el eje que une los dos polos
3. Buscar opciones:
a. Grados intermedios a lo largo de ese eje.
b. O bien, buscar otro eje que cruce el conflicto.
Similar a un termómetro, en cuanto encuentras los ejes,
descubres los grados que hay en él.
Ejemplo 1
Dos personas comparten una oficina con aire acondicionado: una
tiene frío y la otra, calor. Nos resulta evidente que
es un problema de temperatura y que la solución está
en el grado justo intermedio que complace a ambas.
1. Los dos
polos: frío y calor
2. El eje: temperatura
3. Opciones
a. Grados: subir o bajar el aire acondicionado.
b. O bien, buscar otro eje: un saco para la que tiene frío,
y ubicarse junto al aparato de aire la que tiene calor.
Veamos
otro ejemplo:
Daniel
es supervisor y una de sus necesidades es afirmar su autoridad
frente a sus colaboradores. Daniel cuenta que algunos de sus
supervisados se quejan de su actitud, que consideran fría,
distante y a veces muy dura.
El conflicto
de Daniel es: ¿Cómo genero una relación
diferente con mis colaboradores sin dejar de lado mi autoridad?
La sensación de Daniel es que si “afloja”
un poco en su forma de gestionar a su equipo, se le irán
de las manos y será un caos.
Los 4 pasos:
1. Los dos
polos: Frío, distante, duro vs. Caos
2. El eje: Control – descontrol
3. Opciones:
a. Grados: Buscar niveles de supervisión con aquellos
colaboradores que saben autorregularse y “no se toman
el codo,cuando le das la mano”
b. Otros ejes:
i. LA NECESIDAD DEL COLABORADOR: Detectar diversas necesidades
de acercamiento en distintos colaboradores,
ii. CONTEXTO DE LA EMPRESA: Implementar medidas diferentes según
las circunstancias (épocas del año, presiones
de cierre de balance, etc.)
iii. Otros ejes….